jueves, 1 de diciembre de 2011

Cuestión de Estado


Desde el Gobierno y el Comité de Seguridad de la AFA quieren que San Lorenzo-Tigre vaya el sábado a las 17, pero las autoridades de la Ciudad pretenden que sea el domingo. Increíblemente, se define el viernes.
San Lorenzo-Tigre es un partido que tiene en vilo a más de uno. Primero, a Boca, que puede consagrarse campeón antes de salir a la cancha para cruzarse con Banfield si el cruce es adelantado al sábado a las 17. Después, al Ciclón y al Matador, que todavía no tienen certezas de cuándo disputarán esta final por el promedio. Pero, además, es una cuestión de Estado.
¿Por qué? El Comité de Seguridad de la Asociación del Fútbol Argentino, quiere que el encuentro se juegue el sábado, puesto que en el gobierno de la Nación afirmaron que no pueden sostener un operativo para ambos partidos al mismo tiempo el domingo, día en el que fue designado previamente. Sin embargo, las autoridades de la Ciudad se niegan al sábado. Pero esto no es sólo por logística, sino por interés: como el domingo hay elecciones en Boca, los primeros pretenderían que la gente vaya contenta a votar, ya campeón, creyendo que eso puede beneficiar al oficialismo de Ameal. Y la gente de Macri, que apoya a Angelici, quiere que no haya fiesta antes y acusa al actual presidente por este manejo.
"Se decidió reprogramarlo. Pero se deberá hacer para una fecha posterior, no anterior. La agenda en función al cronograma se viene trabajando hace días y no se puede modificar de esta manera. No es prudente adelantar un partido, no se arma el operativo de seguridad en 48 horas. No se va a jugar el sábado, se va a jugar el domingo, como estaba programado, o se hará después. No se va a habilitar el estadio antes", dijo Ignacio Palazuelos, director del Comité de Seguridad para eventos deportivos de la Ciudad de Buenos Aires.
Así, lo que sucedería sería lo siguiente. El Gobierno de la Nación enviaría los efectivos para hacer el operativo policial el sábado, tal cual lo pidió la AFA. Sin embargo, el gobierno de la Ciudad no haría lo propio con los inspectores, quienes están encargados de abrir las puertas del Nuevo Gasómetro. Esto, está claro, no es un simple partido de fútbol. Ya es cuestión de Estado. Una cuestión que, increíblemente, se definirá el viernes.

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